Una reunión terminó con un homicidio y otra, con una joven abusada. Esos dos graves delitos se produjeron el sábado en Yerba Buena. Estuvieron relacionados con fiestas clandestinas que se desarrollaron en casas privadas alquiladas para realizar esos encuentros.

Ismael Décima, de 22 años, fue asesinado de un disparo en la calle. Antes había estado en un cumpleaños de una amiga, que habría alquilado una vivienda para festejar. Salió a la calle, por razones que se tratan de establecer, fue ultimado pasada las 5 de la mañana.

Cuatro horas después de ese día, una joven se presentó en la comisaría de Yerba Buena para denunciar que había sido víctima de un abuso deshonesto, mientras se encontraba en una fiesta que se desarrollaba en El Corte.

La chica dijo que a ella la habían invitado estudiantes de un colegio de la capital, que habían decidido hacer un “after” después de su festejo de Egresados en una casa con pileta. Siempre, según su relato, pasada las 8 decidió irse a dormir en una habitación de la vivienda. Al poco tiempo, se despertó cuando un muchacho, al que conocía, le tocaba sus partes íntimas.

Al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, la chica se resistió y huyó del lugar. Abandonó la fiesta y fue directamente a la comisaría a realizar la denuncia correspondiente. Minutos después, personal de la Guardia Urbana Municipal entregó al acusado a la Policía. Quedó detenido en ese instante.

Un problema

“Estamos ante un grave problema, porque estas son fiestas totalmente clandestinas, que no tienen ningún tipo de autorización y lo mismo la realizan”, señaló Mauricio Argiró, secretario de Seguridad de Yerba Buena. “Es una situación difícil debido a que son personas que alquilan sus propiedades para organizar este tipo de encuentros, que terminan siendo fiestas privadas. Mucho no podemos hacer. Por ejemplo, no podemos ingresar a clausurarlas”, comentó.

El funcionario indicó que, de todas maneras, la Guardia Urbana, cuando se entera de la existencia de un festejo así, realiza controles preventivos en la puerta. “Tienen muy bien aceitado el mecanismo, puesto que son fiestas que no se publicitan ni se difunden por redes sociales. Son encuentros privados que se descontrolan cuando comienzan a participar personas que nada tienen que ver con los organizadores”, explicó.

Vecinos consultados confirmaron la versión de Argiró. “Ahora, que coincide la fecha con las fiestas de egresados, se ven estudiantes secundarios que vienen vestidos de gala a seguir divirtiéndose. Antes eran universitarios que celebraban haberse recibido y alguna que otra despedida de soltero. Da lástima ver a chicos y, fundamentalmente chicas, salir de esas fiestas arrastrándose por la cantidad de alcohol que consumieron”, comentó Luciana de Fuentes.

Su amiga, María Fernanda Pedraza, agregó: “hay toda una cuestión, porque no venden bebidas alcohólicas ni cobran entrada. Todo un curso junta la plata para alquilar la vivienda, comprar bebida y, si les queda algo de dinero, comida. Por ejemplo, el IPLA (Instituto Provincial de Lucha contra el Alcoholismo) no puede intervenir, y si lo hace, puede tener problemas legales”.

“Estamos estudiando otras alternativas para luchar contra los vecinos que alquilan sus casas para realizar reuniones eventuales. La idea es que se apliquen multas muy elevadas a los que realizan esta actividad ilegal. Tenemos entendido que en el costo del arriendo está contemplado el valor de la multa que hoy se les aplica”, concluyó Argiró.

Vecinos, funcionarios y fuentes policiales confirmaron a LA GACETA que existirían empresas que se dedican a organizar fiestas de egresados que, dentro del servicio, ofrecen “after”. “Es una vergüenza lo que pasa en esta sociedad. Mocosos que no saben nada de la vida se especializan en realizar grandes jodas. La culpa no es del Estado, sino de los padres que se los permiten. En una provincia donde manda la inseguridad, la Policía tiene que andar siendo niñera de los nene”, se quejó María Luisa de Pereyra.

Preocupación

Daniel Robles, jefe de la Brigada de Investigaciones Capital de la Policía, reconoció su preocupación por el desarrollo de este tipo de encuentros. “Estas fiestas, que se hacen sin ningún tipo de control de un adulto y donde hay un excesivo consumo de alcohol, pueden terminar mal. Más aún si es que son abiertos a todo el mundo”, explicó el comisario.

El funcionario señaló que no se pretende suspender estos encuentros, sino que se realicen en lugares habilitados y bajo la supervisión de mayores. “Los chicos deben entender que hay límites que se deben respetar. Los padres deben acompañarnos hablando con sus hijos sobre las consecuencias que puede tener este tipo de reuniones clandestinas”, concluyó.

Por su parte, el jefe de la Unidad Regional Norte (URN), Ramón Carrillo, señaló que se reunirán con el personal del IPLA para organizar operativos de manera conjunta. “Por el momento, incrementaremos los controles viales y, en las zonas más conflictivas, sólo podrán transitar los residentes”, explicó.

Disparos al aire, corridas, insultos y persecuciones

Se registraron incidentes durante el sepelio de Décima; dos efectivos policiales y dos jóvenes con pedido de captura resultaron heridos

Disparos al aire, corridas, insultos y persecuciones. Todo ocurrió cerca del final de la avenida Presidente Perón, en una tarde de domingo. Era el día que esa arteria, una de las principales de Yerba Buena, explota de visitantes y de deportistas. Por esos violentos incidentes, resultaron heridos dos efectivos policiales y dos jóvenes con pedido de captura por tentativa de homicidio, entre otros delitos.

Cerca de las 17, en las proximidades del Cementerio Municipal, los restos de Ismael Décima, asesinado de un disparo en el pecho el sábado a la mañana, estaban por ser sepultados. El cortejo era acompañado por decenas de jóvenes en moto y en vehículos. Desde el interior de un Fiat Uno blanco, uno de sus ocupantes, identificado como “Mandarina”, se bajó del vehículo y realizó un disparo con una “tumbera”. Los policías que estaban vigilando, intentaron detenerlo.

“No pudieron cumplir con su misión porque los otros asistentes salieron a defenderlo y comenzaron a agredir a los efectivos”, explicó el jefe de la Unidad Regional Norte (URN), Ramón Carrillo. “Los acusados aprovecharon esa situación y escaparon, por lo que se inició una persecución y se montó un operativo para detenerlos”, agregó.

Los vecinos y las personas que disfrutaban de la tarde en bares de la zona, presenciaron como se desarrolló el hecho. “Parecía que estuviera viendo una película de acción. Primero se escucharon a los lejos unos disparos y después vimos pasar un auto que era seguido por la Policía. Fue una escena muy fuerte que generó sorpresas entre todos los que estábamos tomando un café en la zona”, dijo María Laura de Rivadeneira.

Lucio Martínez, como lo hace todos los domingos, andaba por bicicleta por la zona. “De pronto, observé que un policía en moto era atropellado por un Fiat Uno y se escapaba. No podía creer lo que estaba pasando”, explicó.  Este incidente se produjo en Saavedra Lamas al 800 y el efectivo herido fue identificado como Cristian Maza, que fue internado por haber sufrido una lesión en la cadera.

La Policía estableció que “Mandarina” se había escapado hacia la zona de La Olla. Hasta allí continuó la persecución, que terminó en otro grave incidente. “Cuando los efectivos intentaban aprehender al sospechoso y a otra joven, aparecieron familiares y vecinos que agredieron a los uniformados. El motorista Francisco Figueroa terminó con un corte en su codo producido por un cuchillo. En medio del tumulto, los dos acusados terminaron escapándose”, explicó  Carrillo.

“La Policía actuó bien. No tuvieron otra que disparar con postas de goma para dispersar a los inadaptados que los enfrentaban a los golpes y tirándoles piedras para que no detengan a los delincuentes. No podía creer lo que estaba viendo. El salvajismo de esas personas no tiene límites”, agregó Martínez.

Carrillo se lamentó por reacción de los vecinos, que se opusieron a la detención. “Es un problema grave. Como consecuencia del ataque, tenemos dos policías que serán sacados de servicio hasta que se recuperen, poniendo en riesgo a toda la comunidad”, indicó.

“Mandarina”, según confirmaron fuentes policiales, era uno de los mejores amigos de Décima. Los familiares de “Tapita”, el acusado del crimen del joven que ayer se entregó en la Justicia, lo denunciaron por haber hecho disparos en el frente de su casa por haber cometido el homicidio.

Según la Policía, el sospechoso tiene antecedentes por delitos contra la propiedad. Al cierre de esta edición, la fuerza realizaba allanamientos para detener a los acusados y secuestrar las armas que utilizaron durante los incidentes.